• Prólogo
  • Preparación
  • Llegada
  • Guardas
  • Rebelión
  • Quejas
  • Huida
  • Conclusión

Presentación

Estructuración del experimento

Para ayudarnos a simular un ambiente carcelario requerimos los servicios de consultores expertos. El consultor principal fue un antiguo recluso que había pasado casi diecisiete años tras los barrotes. Este consultor hizo que nos diésemos cuenta de lo que significaba ser un preso. Anteriormente, durante un curso de verano sobre la psicología del encarcelamiento que impartimos conjuntamente en Stanford, también nos había presentado a varios exconvictos y a funcionarios de prisiones.

Nuestra cárcel se construyó cubriendo con placas cada extremo del pasillo en el sótano del edificio del Departamento de Psicología de Stanford. Este pasillo fue "el patio", el único espacio exterior donde los reclusos tenían permiso para caminar, comer o hacer ejercicio, excepto para ir al lavabo situado en el vestíbulo (los reclusos iban allí con los ojos tapados para que no supieran la salida de la cárcel).

Para crear las celdas de la cárcel, quitamos las puertas de algunos laboratorios y las sustituimos por otras hechas especialmente con barras de acero; luego las numeramos.

Página Anterior Página Seguiente
Help Support This Nonprofit Website