Un estado de choque leve...

Con los ojos vendados y en un estado de choque leve provocado por la detención sorpresa por parte de la policía local, se introdujo a nuestros presos en un coche y se les condujo a la "prisión del condado de Stanford" para continuar el proceso. Los presos fueron llevados uno por uno a nuestra cárcel, donde los recibió el alcaide, que les comunicó la seriedad de su falta y su nueva condición de reclusos.


Humillación

Se registró y se desnudó a cada recluso sistemáticamente. Después se les espulgó con un spray para transmitirles nuestra convicción de que podían tener gérmenes o piojos -tal como podemos ver en esta serie de fotografías.


Este procedimiento de degradación estaba pensado, en parte, para humillar a los prisioneros y en parte para asegurarnos de que no se introdujesen gérmenes que contaminaran nuestra cárcel. Fue un proceso similar a las escenas captadas por Danny Lyons en estas fotografías de la cárcel de Texas.


DEBATE:
Pensad en las consecuencias psicológicas de desnudar, espulgar y afeitar las cabezas de los reclusos o miembros de un ejército. ¿Qué transformaciones sufren las personas que viven una experiencia de este tipo?


Todos los reclusos recibieron un uniforme cuyo componente principal era un vestido, o saco, que llevaban siempre sin ropa interior. Delante y detrás del saco constaba su número de identificación personal. Cada recluso arrastraba el peso de una cadena atada al tobillo derecho, que debían llevar a todas horas. Como calzado llevaban sandalias de goma, y todos tenían que cubrirse la cabeza con un gorro hecho de una media de nailon femenina.

Debe quedar claro que intentábamos crear una simulación funcional de una cárcel, no una cárcel en sentido literal. Los reclusos masculinos reales no llevan vestidos, pero sí se sienten humillados y afeminados. Nuestro objetivo era producir efectos similares de una forma rápida, haciéndoles llevar un vestido sin ropa interior. De hecho, tan pronto como algunos de los reclusos vistieron este uniforme empezaron a caminar, sentarse y comportarse de manera diferente -más como una mujer que como un hombre.

La cadena del pie, que tampoco es habitual en la mayoría de las cárceles, se usó para recordar a los reclusos la opresión de su entorno. Incluso cuando dormían, no podían escapar de la atmósfera de opresión. Cuando un recluso se movía, la cadena golpeaba el otro pie y lo despertaba, recordándole que aún estaba en la cárcel y que, incluso en sus sueños, era incapaz de escapar.


Los números de identificación se utilizaron para que los reclusos se sintiesen anónimos. Sólo se les podía llamar por su número de identificación y sólo podían referirse a sí mismos y a los demás reclusos por el número.

El gorro hecho de media que llevaban sustituía el afeitado de la cabeza. El proceso de afeitar la cabeza, que se da en la mayoría de las cárceles e instituciones militares, está pensado en parte para minimizar la personalidad del individuo, ya que algunas personas expresan su individualidad mediante el peinado o la longitud del cabello. También es una manera de conseguir que la gente empiece a cumplir con las normas arbitrarias y coercitivas de la institución. El cambio drástico en la apariencia que produce el rapado se puede apreciar en esta página.

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