Afirmación de la independencia

Debido a que el primer día transcurrió sin incidentes, la rebelión que estalló durante la mañana del segundo día nos sorprendió y nos pilló totalmente desprevenidos. Los reclusos se quitaron los gorros de media, se arrancaron los números e hicieron barricadas dentro de las celdas poniendo las camas contra la puerta. El problema era, ¿qué hacíamos con esta rebelión? Los guardas estaban muy enfadados y frustrados porque los reclusos, además, empezaron a burlarse de ellos y a maldecirlos. Cuando llegaron los guardas del turno de mañana, se enfadaron con los del turno de noche porque pensaban que éstos habían sido demasiado indulgentes. Los guardas tuvieron que manejar la rebelión ellos solos, y lo que hicieron nos dejó fascinados.


Al principio insistieron en que necesitaban refuerzos. Llegaron los tres guardas que esperaban en casa preparados y el turno nocturno de guardas permaneció de servicio voluntariamente para reforzar el turno de la mañana. Los guardas se reunieron y decidieron responder a la violencia con la violencia.

Tomaron un extintor que disparaba un chorro de dióxido de carbono que helaba hasta los huesos, y obligaron a los reclusos a alejarse de las puertas. (Los extintores estaban allí para cumplir con los requisitos del Consejo de Investigación de Humanidades de Stanford, que se había preocupado por el potencial peligro de incendio.)


Los guardas forzaron la entrada de las celdas, desnudaron a los reclusos, les quitaron las camas, aislaron a los cabecillas de la rebelión y, en general, empezaron a humillar e intimidar a los reclusos.


Privilegios especiales

La rebelión había sido temporalmente sofocada, pero entonces los guardas se enfrentaron a un nuevo problema. Lo más probable era que nueve guardas con porras pudiesen aplacar una rebelión de nueve reclusos, pero no podía haber nueve guardas de servicio a todas horas. Era obvio que el presupuesto de la cárcel no podía mantener una proporción de personal por reclusos como ésa. Por lo tanto, ¿qué harían? Uno de los guardas encontró una solución: Usemos las tácticas psicológicas en lugar de las físicas. Las tácticas psicológicas consistían en establecer una celda de privilegio.

Una de las tres celdas se convirtió en "celda de privilegio". Los tres reclusos menos involucrados en la rebelión recibieron privilegios especiales. Les devolvieron los uniformes y las camas y se les permitió lavarse y cepillarse los dientes. A los otros no. A los reclusos privilegiados se les sirvió, además, una comida especial ante la presencia de los otros reclusos que habían perdido, temporalmente, el privilegio de comer. El resultado fue que se rompió la solidaridad entre los reclusos.


DEBATE:
¿Cómo creéis que os habríais comportado si hubierais sido reclusos en esta situación? ¿Habríais rechazado estos privilegios para mantener la solidaridad entre reclusos?


Después de medio día bajo este nuevo tratamiento, los guardas tomaron a algunos de los reclusos "buenos" y los pusieron en las celdas "malas", y a algunos de los reclusos "malos" los pusieron en la celda "buena", desconcertando completamente a todos los reclusos. Algunos de los que habían sido cabecillas pensaron que los reclusos de la celda privilegiada debían de ser confidentes y, de repente, empezaron a desconfiar los unos de los otros. Los consultores ex presidiarios nos informaron después de que guardas auténticos utilizaban una táctica similar en cárceles reales para romper alianzas entre reclusos. Por ejemplo, el racismo se usa para enfrentar entre sí a negros, chicanos y blancos. De hecho, en una cárcel real, la mayor amenaza para la vida de cualquier recluso proviene de los otros reclusos. Con este "divide y vencerás" los guardas fomentan la agresión entre los internos y, por tanto, la desvían de si mismos.

La rebelión de los reclusos también tuvo un papel importante en el aumento de solidaridad entre los guardas. De repente, ya no era sólo un experimento, ni una simple simulación. Al contrario, los guardas vieron a los reclusos como alborotadores que iban a por ellos y que les podían hacer daño. En respuesta a este peligro, los guardas empezaron a aumentar su control, vigilancia y agresión.



Todos los aspectos del comportamiento de los reclusos quedaron bajo el control total y arbitrario de los guardas. Incluso ir a los servicios se convirtió en un privilegio que un guarda podía otorgar o negar a su antojo. Después del cierre y apagado de luces diario a las diez de la noche, a menudo se obligaba a los reclusos a orinar o defecar en un cubo que habían dejado en su celda. A veces los guardas no permitían a los reclusos vaciar los cubos, y pronto la cárcel empezó a apestar a orines y excrementos -aumentando así el ambiente degradante del entorno.

Los guardas fueron especialmente duros con el cabecilla de la rebelión, el recluso #5401, un fumador empedernido al que controlaron regulando cuando podía o no fumar. Después supimos, mientras censurábamos el correo de los reclusos, que era un supuesto activista radical. Se había presentado voluntario para "desenmascarar" nuestro estudio que, por error, pensaba que era una herramienta del sistema para encontrar formas de controlar a los estudiantes radicales. De hecho, ¡había planeado vender la historia a un periódico clandestino cuando acabase el experimento! A pesar de ello, incluso él entró tan completamente en su papel de recluso que estaba orgulloso de haber sido elegido líder del Comité de quejas de la cárcel del condado de Stanford, tal como revelaba en una carta a su novia.


DISCUSSION
Most prisoners believed that the subjects selected to be guards were chosen because they were bigger than those who were made prisoners, but actually, there was no difference in the average height of the two groups. What do you think caused this misperception?